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rdh-logoHace diez años, en un rincón olvidado de Internet, había una comunidad de aficionados al rol muy interesados en diseñar sus propios juegos (y jugarlos, y analizar todo tipo de teorías del tema estudiadas hasta ahora en diferentes lugares y momentos). Y al administrador del (tristemente extinto) foro Salgan al Sol se le ocurrió tomar como inspiración un concurso de diseño de juegos de rol de habla inglesa, hacerle algunas adaptaciones y lanzar su propia versión en el idioma de Cervantes.

Fue así como se llevó a cabo el primer Rolero de Hierro, un concurso de diseño de juegos de rol que tomó como lema el intentar llegar a ser el concurso más letal que ha existido.

La base era simple. Aquellos participantes interesados en participar, debían crear un juego de rol completo en el período de una semana, respetando las restricciones y limitaciones impuestas por los organizadores.

Así fue como en el mes de febrero de 2008 se llevó a cabo la primera encarnación del concurso. Durante una semana una docena de participantes dieron lo mejor de sí para crear juegos de rol que incluyeran los duros prerrequisitos del concurso. Sólo 9 lograron entregar los juegos la fecha señalada.

En febrero del 2009, la segunda edición del concurso fue aun más terrible y peligrosa. 11 lograron entregar los juegos la fecha pactada, entre lágrimas y sangre.

En febrero del 2010, el Rolero de Hierro vio los cambios de organización más notables, con errores, aciertos y fuertes críticas posteriores; pero rompió el record con 16 juegos presentados (varios de los cuáles han sido de los más interesantes hasta ahora).

En 2011 buscó revolucionarse, regresar a las bases, aprender de sus errores y ser el más letal de todos. Las reglas del concurso sufrieron los cambios más drásticos a la fecha, logrando gran interés (y un poco de controversia) en sus fases iniciales, y una participación de 17 juegos presentados (record que mantuvo por varios años).

En 2012 se intentó mirar al pasado, para re-descubrir qué era lo más valioso de esas primeras experiencias y traerlo de vuelta (actualizado y mejorado) al rol que nos gusta hoy en día. El concurso resultó bastante letal, en comparación a lo que nos estabamos acostumbrando, pues aunque muchos comenzaron a diseñar, sólo 14 lograron entregar sus juegos terminados.

En 2013 se buscó mirar al futuro, pidiendo a los diseñadores que nos comunicaran a través de sus diseños sus teorías personales acerca de cuál es el futuro del rol. Problemas logísticos y la desaparición de SAS ocasionaron que la dinámica del concurso se viera severamente afectada. Con todo y todo, se entregaron 13 juegos terminados y la sangre de los veteranos se mezcló con la de varios recién llegados.

En 2014 el Rolero de Hierro estrenó nueva casa (en los foros de la Ciudadela Digital), y el tema sobre el que giró el concurso fue La Evolución. Al final se entregaron 17 juegos diferentes, alcanzando (aunque desafortunadamente no superando) nuestro record del 2011. Lamentablemente algunos problemas de logística y comunicación por parte de los jueces provocaron algunos controversiales malentendidos, que tristemente empañaron un poco el resultado final del concurso.

En 2015, habiendo alcanzado su octava edición, eligiendo como el Ingrediente principal La Muerte, se pretendió seguir innovando y rompiendo toto tipo de paragidmas y matando vacas sagradas. Se superó ampliamente el record anterior, alcanzando un gran total de 27 proyectos entregados.

En 2016 se buscó salir de la caja de confort en que la mayoría acabamos cayendo tarde o temprano, y para eso se introdujeron ingredientes secundarios de lo más místicos y profundos. Con sólo 8 participantes se recibió el título de la edición más letal de todas, logrando el record de menor cantidad de proyectos entregados para el concurso. Para bien o para mal.

Así llegamos a la edición de este año. Se cumple una década, lo cuál no es logro pequeño, y aún hay bastantes ganas de jugar y diseñar en español y a nuestro gusto y según nuestras necesidades.

Una vez más pretendemos continuar con la llama (de la creatividad y las ansias lúdicas) que alguna vez se encendió, y darle la excusa y la oportunidad a todo aquel que pretenda diseñar sus propios juegos de rol de hacerlo (y que esté dispuesto a practicar, experimentar y aprender en la práctica).

Definitivamente un concurso así no es para cualquiera. Y no todo juego que salga de un evento de este tipo va a ser La Solución a todos los problemas roleros habidos y por haber.

Pero los resultados hablan por sí solos. El Rolero de Hierro requiere de disciplina, creatividad, constancia y la capacidad de salirse de los canones establecidos y buscar soluciones diferentes a las que “la mayoría” ya ha encontrado.

¿Crees tener lo que se necesita? Pruébalo participando este año. ¿O es que no eres lo suficientemente valiente?

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